enero 23, 2012

“La vida es lucha”


“La vida es lucha” decía el dramaturgo griego Eurípides hace unos dos mil quinientos años. “La lucha es vida” pueden decir los cientos de Bibliotecarios Rurales y Coordinadores que saben lo que significa autosostenerse cultivando su chacrita y, a la vez, darse por completo en el voluntariado por su comunidad.
Sergio Díaz, comunero de Masintranca –en al provincia de Chota– es Coordinador de la Red desde hace más de veinte años.
Donaida Guevara, su esposa, es también bibliotecaria rural. Y Samay –su hija pequeña– anima a la lectura en la escuelita donde estudia.
Hasta la casa de la familia es un referente comunitario.
Los libros se multiplican con los lectores; la lectura reverbera.
¡Lo que podrían contar estos andares!

Nuevo proyecto del Programa Comunitario


El Programa Comunitario empieza este año 2012 con un nuevo proyecto.
Trae consigo mucha esperanza, ilusiones, ganas de seguir trabajando con nuestros Juanitos, pero también unos cuantos cambios en la estructura.
El enfoque de nuestro trabajo es el mismo y los ejes que mueven nuestra propuesta siguen siendo los niños ‘con capacidades proyectables’ en el campo de Cajamarca. Pero han cambiado detalles.
Ahora, cada niño cuenta con un “Cuaderno de terapia” que lleva en la carátula su foto y contiene todos los datos que –Juanitos, familiares, coordinadores y responsables, todos juntos– determinan las importancias en su propio proceso de rehabilitación y acompañamiento.
Hay un énfasis también para involucrar mucho más a las entidades presentes en las comunidades, autoridades locales, municipios y escuelas, etc.
Para eso también tenemos –por primera vez– un Plan General de Capacitación que señala los ejes, áreas, temas y horas de formación que recibirán los coordinadores durante los próximos cuatro años.
Como ya dijimos: Ganas no nos faltan. Y también tenemos mucho ánimo para mejorar cada vez más nuestro trabajo para el bien de estos niños –muchas veces olvidados– en el área rural.
Con razón los abuelos enseñan que “Lo importante no es volar alto, sino hacerlo acompañado”.

Empezar el año con ganas


El Encuentro de Evaluación y Planificación del Programa Comunitario de nuestra Red, este año se llevó a cabo los días 14 y 15 de enero.
Especialmente en este año –inicio de un nuevo proyecto específico del Programa Comunitario para los próximos cuatro años– este re-pensar y proyectar fue muy necesario.
Logramos iniciar una base de datos que incluye las referencias básicas de cada uno de los 106 niños y niñas del Programa. Asimismo formamos yuntas para el trabajo del 2012, programamos viajes de intercambio, especificamos las próximas capacitaciones y ultimamos detalles del trabajo para los próximos meses. También dedicamos un lapso a la elaboración de los planes de trabajo de cada Juanito.
Pese a que faltaron algunos compañeros a este evento fundamental, el encuentro fue muy exitoso.
El simple hecho de volver a encontrarnos –como familia– siempre es importante. Contar con un espacio de encuentro, intercambio, conversa y discusión cada vez enfatiza lo más importante, permite una revisión crítica y conlleva a nuevas ideas y quehaceres.

enero 21, 2012

Visita de Antioquia

A raíz de las conferencias y talleres que nuestro compañero Alfredo Mires diera en Medellín, creció el interés de bibliotecólogos colombianos por conocer directamente nuestra experiencia.
Así, hemos tenido recientemente la grata visita de Isabel Cristina Bernal Vinasco y de Jaime Alberto Bornacelly Castro.
Isabel es Bibliotecóloga de la Universidad de Antioquia, especialista en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia y Coordinadora de Fomento de la Lectura de la Red de Bibliotecas de Comfenalco-Antioquia. Jaime también es Bibliotecólogo de la Universidad de Antioquia, estudiante de Maestría en Estudios socio espaciales y docente e investigador de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia.
Largas conversas y compartires sobre el quehacer bibliotecario en nuestros países han sazonado esta visita, pero también el conocimiento directo en el campo, visitando las comunidades y percibiendo directamente el quehacer de los comuneros bibliotecarios.
Paulo Freire decía “Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre”.
Visitas como las de Isabel y Jaime hacen posible un enriquecimiento mutuo, como también la fraternidad real de los pueblos latinoamericanos.

Minga por la Asamblea

La minga es una forma de trabajo comunitario que hemos heredado de nuestros antepasados, una juntura con aires de fiesta que congrega un buen número de personas para realizar un trabajo voluntario.
En la minga todos andamos con el mismo objetivo y nos abanderamos con el mismo deseo del trabajo mancomunado.
Cada Asamblea de nuestras Bibliotecas Rurales es anticipada por una minga, para preparar el arribo de los bibliotecarios y coordinadores. Nos organizamos para tener todo listo, desde la ambientación de la casa hasta el acondicionamiento de los libros, porque no hay Asamblea sin canje.
Más de una docena de mingueros nos juntamos esta vez. Va nuestra gratitud a los niños, jóvenes estudiantes y profesionales –queridos amigos nuestros– que aunaron sus fuerzas para celebrar el voluntariado en nombre de las comunidades.

enero 04, 2012

“Los ojos de Gabi” en Colombia


Hemos pedido a nuestro compañero Alfredo Mires compartir este mensaje, quien hace un tiempo hizo llegar un ejemplar de “Los ojos de Gabi” –el testimonio que escribiera desde una niña campesina con parálisis cerebral infantil– a Javier Naranjo, bibliotecólogo colombiano:

23 de diciembre de 2011
Hoy es el último día en la biblioteca. En la tarde salimos a vacaciones; suenan villancicos medievales. Hace un sol esplendido y en la cocina –mientras dos de las niñas que trabajan con nosotros hacen brownies (pastelitos de chocolate)–, leo “Los Ojos de Gabi” a la familia: a nuestro grupo de trabajo, a Valentina y a su mamá Estela, que han venido a nosotros desplazados por la violencia desde un barrio de Medellín. Y ahora nos miran también con sus ojos, que tratamos de aprender a leer.
Un fuerte abrazo, querido Alfredo, desde este tiempo de cambio (y empeño porque así sea).

Javier
Biblioteca y Centro Comunitario Rural - Laboratorio del Espíritu en El Retiro, Antioquia.

“Sobre la Codicia” - II

Lectura para compartir: texto del ensayista Agustín Squella.
Si en una misma mesa almuerzan un avaro y un codicioso, el primero se resistirá a pagar su parte de la cuenta, mientras el segundo pensará que al pagarle al dueño del local está viendo disminuida su posibilidad de comprarle el restaurante. A la hora de los postres, el avaro pondrá en una bolsa el alimento sobrante para así poder cenar gratis por la noche, en tanto el codicioso imaginará cómo reciclar y vender a otro la comida que no ha sido capaz de consumir.
El avaro tiene para su mal el pretexto del ahorro, pero el codicioso puede disponer de palabras aun con mejor prensa para disfrazar su vicio: iniciativa, capacidad de trabajo, ambición, competitividad, son algunas de las contundentes explicaciones que puede ofrecer hoy un codicioso para presentar como un bien personal y social lo que no pasa de ser su tosco e incontrolable apetito de riquezas.
A nadie le gustan los avaros ni los codiciosos, aunque un individuo normal debería tolerar mejor a aquellos que a éstos, así no más sea porque los primeros simplemente no le dan y los segundos lo más probable es que le quiten.
En fin, avaros y codiciosos, pero sobre todo la estirpe de los segundos, encuentran un buen caldo de cultivo en una sociedad que ha reemplazado su preocupación por la pobreza con la obstinación por la riqueza y que ha pretendido curar el estigma de la primera con la simple fascinación por la segunda.

enero 02, 2012

El derecho al delirio

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos por un ratito?
Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.
El aire estará limpio de los venenos de las máquinas.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia.
La gente trabajará para vivir en lugar para trabajar.
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
los economistas no llamarán “nivel de vida” al nivel de consumo, ni llamarán “calidad de vida” a la cantidad de cosas;
los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza;
nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

Eduardo Galeano