octubre 29, 2011

¡Alalay la nieve!

Raro es que caiga nieve en Cajamarca.
Nuestro compañero Pascual Sánchez nos contaba que hace muchos años, estando en la comunidad de Guanico, en las alturas de la provincia de San Marcos, lo sorprendió una nevada:
“Sobre los ponchos aparecía una especie de grasa y la nube estaba bastante tupida; entonces el viviente que había allí en la chocita nos explicó: "Éste es nevada”. Hacía un frío que mordía a la piel. Los terrenos empezaron a cubrirse de blanco. El señor del sitio nos explicó que la nieve no quemaba al sembrado, antes más bien parecía que fertilizaba al terreno, y eso pues como refrán hasta ahora se tiene en el campo "Año de nieve, año de bienes". Y esto abarca no solamente a la nieve así, sino también al granizo. El granizo, cuando cae y están tiernas todavía las plantas, a modo que las fertiliza. Pero si están las plantas ya crecidas o maduras, ya hace también destrozos”.Esto contó Pascual cuando estábamos haciendo el libro “Todos los tiempos: la naturaleza del tiempo en la tradición cajamarquina”.
Esta semana, nuestra amiga Carmen Morales Ortiz, profesora en la comunidad de Corralpampa –en las alturas al norte de Cajamarca– nos contó que había nevado en la zona y nos hizo llegar esta foto que compartimos con nuestros lectores.
¡Alalay!

octubre 25, 2011

Polito bibliotecario


Ya llegó el bibliotecario
y lo veo muy contento
¿será por ese polito
que elegante lleva puesto?

Polo blanco, letras rojas
con librito y buen sombrero,
es señal de bibliotecas,
más valiosa que el dinero.

¿Y de dónde habrán sacado
la platita para hacerlos?
De algunos buenos amigos
solidarios compañeros.

¿No habrá unito para mí,
que por ahí haya quedado?
Porque es bonito lucir
el polo bibliotecario.

Cuando veas este polo
por el campo caminando
acuérdate de los libros
que se van representando.

Lola Paredes

octubre 23, 2011

Seminario para Voluntarios

Durante los últimos días de setiembre y los primeros de octubre, se llevó a cabo el Seminario de introducción y preparación para voluntarios extranjeros.
Este evento que contó con la participación de voluntarios alemanes (la mayoría de ellos por el programa Weltwärts) y peruanos procedentes de Cajamarca y Huaraz, se realizó en la sede de nuestra Red, conducido por nuestro compañero Alfredo Mires y con la asistencia de Isabel Gutiérrez, voluntaria también de Bibliotecas Rurales y Directora de la Asociación Esperanza.
Nos anima ver los esfuerzos de capacitación que se despliegan para sustentar un voluntariado acorde con la realidad de nuestros pueblos. Y saludamos la experiencia sostenida por cada una de las organizaciones de base comprometidas con este camino.

El sapo, el sueño y el cangrejo


Cuento publicado en “La serpiente roja y más cuentos”, de nuestra Serie: El domador de cuentos Nº 1.

Un Sapo, un Sueño y un Cangrejo se fueron juntos de viaje.
Tras mucho caminar, se sentaron cansados a comer su fiambre en una pampita. Entonces vieron botados una gran cantidad de huesos de caballo:
– Vamos a juntar esos huesos –dijeron–, y compongamos un caballo para montar en él.
Es ese caballo recompuesto viajaron los tres por mucho tiempo, hasta que llegaron a una hacienda.
En esa casa vivía la mujer del dueño a la que nadie podía hacer reír.
Como el caballo de huesos había sido de esa hacienda, se fue directo a la puerta queriendo entrar. Cuando los tres jinetes jalaron las riendas para impedir que entre, el caballo se desbarató por completo.
Entonces la mujer empezó a reírse mucho, pero su marido se enojó poniéndose celoso:
– ¿Por qué te estás riendo? –le dijo–. Seguro que esos tres son novios tuyos.
El hacendado tomó presos al Sapo, al Cangrejo y al Sueño y los encerró en un cuarto de la hacienda. “¿Qué nos pasará, cómo vamos a salir?”, se preguntaron los tres.
– Yo me voy a escapar cavando –dijo el Cangrejo.
– Yo también voy a escarbar –dijo el Sapo.
– Yo haré dormir a los patrones –dijo el Sueño.
Así se escaparon los tres y después de eso volvieron a su casa.
Desde ahí hay Sueños, Sapos y Cangrejos en este pueblo.

Gracias

Los abuelos nos enseñan en el campo: cuando el cushillo –una pequeña araña que habita en las casas– se descuelga del umbral de la entrada, va a venir visita. O cuando entra a la casa una libélula –“brujo”, le llamamos en el campo–, igual: alguien vendrá a visitarnos.
Así sabemos. Y nos alegran las visitas, con anticipación celebramos.
Estas semanas, los reportes estadísticos nos indicaron que nuestro blog ha sido muy visitado.
Queremos agradecer el interés de tantas personas en estos humildes andares.
Este esfuerzo mancomunado sólo es posible por el ánimo generoso de los que aún sueñan y aún comparten.
¡Un gran abrazo comunitario!

Carta de Melanie

Transcribimos, con su autorización, esta carta de Melanie Irmey, voluntaria de nacionalidad alemana que estuvo recientemente –por más de dos meses– participando con nosotros.

Querida familia da Bibliotecas Rurales,
¿Cómo están ustedes?
Llegé bien aquí en Alemania. Mi familia está bien, ya me encontré con todos.
Hay muchos gringos aquí y llueve un poquito, las montañas son bien chiquitas...
Quería agradecerles por este tiempo que podía compartir con ustedes.
Creo que aprendí mucho en este tiempo. Ustedes siempre me ayudaron, tanto en la organización del trabajo con los niños como en el trabajo en bibliotecas.
Además, es su actitud en el trabajo voluntario lo que me deja aprender para mi vida; su esfuerzo y ánimo para mantener y hacer crecer la familia de bibliotecas y todo lo bueno que se transmite a través de ese trabajo, como el principio de la comunidad, del trabajo conjunto, la relación con la naturaleza y todo lo que es parte de ella. O que los más pobres muchas veces son los que saben más y que aún, pese a todo lo que pasa, son felices y pelean por la vida.
Conozco muy poca gente que trabaja así y a mí me parece un trabajo –o no solamente un trabajo sino más un estar– muy importante y lindo, un estar que no se deja dominar por el dinero sino que se guía por los ideales y los sueños.
Me alegro de haber estado con ustedes, de aprender de ustedes. Gracias por su amistad, por el estar juntos.
Voy a ver cuándo podré volver y, entre tanto, seguramente voy a escribirles de vez en cuando.
Muchas gracias y un abrazo muy grande para todos ustedes y también para los gatitos.
Melanie

octubre 09, 2011

Magdalena rediviva

“A nadie le faltan fuerzas: lo que a muchísimos les falta es voluntad”, decía el escritor Victor Hugo.
No ha faltado voluntad en la zona de Magdalena, provincia de Cajamarca: luego de un buen tiempo en que empezó a decaer el quehacer de las bibliotecas Rurales allá, Santos Saavedra, comunero de la zona y Coordinador, tomó la decisión de hacer repuntar la lectura.
Casi accidentalmente nos re encontramos con Santos y charlamos de largo. Luego, dos compañeras nuestras de la oficina central se reunieron con él y varios de los bibliotecarios en la propia zona: “¿Qué ha pasado con los libros?”, preguntó uno de ellos; “Era tiempo que arregláramos todo, porque nosotros ya no podemos vivir sin nuestros libros”.
¡Anima ver el ánimo animándose!

Emerge poco a poco la Asamblea…


La Asamblea en nuestra Red, es decir, la suma de la comunidad reunida, es más que un símblo para nosotros: es la restitución concreta del ánimo, la bronca vivificadora de los que sueñan y no dejan dormir a los que impiden soñar, el encuentro generoso de quienes andan recuperando recuerdos y despertando memorias. Así creemos. Y por eso nos hemos reunido –a finales del mes de setiembre– un grupo grande de coordinadores de la Red para planificar nuestra Asamblea General del mes de enero.
Ha sido un tiempo bravo de trabajo, comenzando a las 4 de la mañana, alrededor del fuego, y terminando tarde por la noche, sin descanso y animándonos entre todos, ashalando el camino.

La voluntad de Jack y Maurice

Hace unos dos mil trescientos años, el comediógrafo griego Menandro de Atenas decía: “Quien tiene la voluntad tiene la fuerza”.
Como buen optimista, don Menandro sabía lo que decía: algunos le consideran el fundador del humanismo; "Soy hombre y nada de lo humano me es ajeno", diría más tarde Publio Terencio Africano, otro comediante que seguiría sus pasos.
Fuerza así anida en la voluntad de Jack Porteous y su amigo Maurice, jóvenes ingleses de 17 años que hicieron una larguísima travesía en bicicleta para solidarizarse con nuestra Red y con quienes padecen de diabetes juvenil.
Aquí su testimonio.


Hola a todos:
¡Estamos de vuelta! Teníamos un gran viaje y gracias a todos por el apoyo que nos han dado.
Hemos hecho este ciclo para buscar apoyo a la Juvenile Diabetes Research Foundation y el Fondo de Sarah para las Bibliotecas Rurales de Cajamarca en Perú.
Hemos ido en bicicleta de manera independiente, llevando nuestra carpa, utensilios de cocina y alimentos.
Todo lo recaudado será entregado directamente a las organizaciones benéficas.
Quiero recaudar apoyo para el Fondo de Bibliotecas Rurales porque antes que mi tía Sarah muriera en el 2008, visitó el proyecto en Cajamarca y después nos animó a que buscáramos cómo apoyarles.
También estamos recaudando fondos para la Juvenile Diabetes Research Foundation, porque entendemos la importancia de encontrar una cura ya que la hermana de Mauricio tiene diabetes tipo 1.
Para saber acerca de estas obras solidarias pueden visitar nuestro blog. Realmente nos gustaría contar con su apoyo. Hemos publicado en nuestro blog y nuestra página de Facebook todo lo relacionado con este viaje.
La dirección del blog es: http://www.rtlejog.blogspot.com/ y nuestra página de Facebook es 'Maurice and Jack's Charity Land's End to John O' Groats'.
Al final, todo el recorrido nos tomó 14 días y un ciclo de 1102,7 millas a un promedio de 78,8 millas por día.
Hemos logrado recaudar aproximadamente una libra por milla. Todavía se puede donar comunicándose con nosotros. Gracias a todos por sus generosas donaciones.
La gente del Proyecto de Bibliotecas Rurales en el Perú se beneficiará enormemente con nuestra solidaridad. Y me siento muy tocado por el apoyo que veo de todos sus amigos en el Reino Unido.
Muchas gracias
Jack y Maurice

De árboles y bosque

Cuando éramos más jóvenes –felices, alegres y entusiastas– y queríamos hacer mil cosas a la vez, mi padre nos decía que tuviéramos calma, que nos sentáramos a reflexionar, porque parece que “De tantos árboles ya no pueden ver el bosque”.
En estas semanas tuve que pensar mucho en eso...
Después de la evaluación oficial del Programa Comunitario durante los meses de julio y agosto, el Equipo Central tenía la tarea de presentar el perfil para un nuevo proyecto a Kindernothilfe, Alemania, nuestra entidad solidaria.
Teníamos que pelear con formulaciones de objetivos y metas, de estrategias y marcos lógicos, con actividades e indicadores… y muchas veces sentíamos que habíamos perdido el bosque, es decir, el norte (o nuestro sur) y ya no sabíamos por dónde encontrar caminos ni qué rumbos elegir.
Pero a finales de setiembre, Carmen Aleman de APORTES, Lima, llegó a Cajamarca para ayudarnos con la brújula. En un taller con nuestros coordinadores del Programa Comunitario ordenamos ideas, ubicamos actividades concretas y logramos medir nuestros sueños y posibilidades. Logramos, también definir cómo seguiremos trabajando con los niños y niñas con capacidades proyectables en los próximos años.
Ahora sólo nos falta escribir y formular estos sueños e ideas y ensamblarlos en un documento. Gracias, Carmen, por acompañarnos en el ver nuevamente los árboles en medio de tanto bosque.
Rita Mocker
Responsable del Programa Comunitario


Helen y The Funding Network

Helen Heery brega incansable en Inglaterra para vivificar la memoria de Sarah, su hermana tan ausente y tan presente, y hacer posible el apoyo para nuestra Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
Esta es una nota en la que Helen resume su getión con la organización The Funding Network.


Tuvimos mucha suerte de ser invitados a presentar el proyecto de Bibliotecas Rurales en The Funding Network, de Londres, que es una organización para obras de caridad con fondos ofrecidos por filántropos solidarios. Previa solicitud por escrito debía tener una entrevista telefónica, que ocurrió mientras estaba de vacaciones en San Petersburgo, Rusia.
Pasé a través de estos procesos con éxito y se me planteó que presentara el tema de la campaña a fines del mes de junio. Fueron seis minutos de presentación y seis más para preguntas. Había cinco representaciones con un público aproximado de cincuenta personas, que estaban allí para ver la posibilidad de aportar sus propios fondos. Y se sintieron inspirados por el proyecto.
Nosotros solicitábamos apoyo concreto para que las Bibliotecas Rurales pudieran realizar dos Asambleas Generales, publicar dos libros y posibilitar los viajes y salidas de los coordinadores voluntarios de la Red, cuando visitan las bibliotecas en el campo de las provincias.
El público fue muy generoso y muy impresionado con el trabajo de los voluntarios, ¡y nos aprobaron casi una tercera parte más sobre el presupuesto que habíamos solicitado!
La Red de Fondos es una organización muy valiosa e inspiradora, cuyas características pueden verse en su enlace: http://www.thefundingnetwork.org.uk

¡¿Serpientes…?!


Hace algunos años, una comunidad cercana a la ciudad de Cajamarca nos solicitó tener su biblioteca rural. Después que entregamos los libros, los comuneros agradecieron mucho y nos hicieron saber que los que más les gustaban eran los libros que nosotros mismos habíamos producido, porque recogían la memoria y la tradición de nuestros antiguos abuelos.
Pero esa felicidad duró poco: unos meses después llegó el pastor extranjero de su iglesia (de la que dependen económicamente), reunió a los campesinos, formó una ruma con los libros y les prendió fuego mientras les decía que nunca más debían leerlos, que eran endemoniados, que representaban el mal y se oponían a los designios de Dios…
Los comuneros nos contaron lo ocurrido a escondidas, llorando y sin comprender si a Diosito en verdad no le gustaban los recuerdos y saberes de nuestra propia cultura…
Hace un par de semanas estuvimos de visita en uno de nuestros sectores del campo; habíamos llevado nuestros libros recientemente producidos para el incremento y para el canje.
Llegamos con mucho entusiasmo y mostramos el fascículo 18, “La serpiente antigua y otros cuentos…”, y también nuestra primera publicación a colores, “La serpiente roja y más cuentos”… pero grande fue nuestra sorpresa al percatarnos que el bibliotecario de una comunidad se resistía tímidamente a recibir esos libros.
No entendíamos qué pasaba y tampoco contestaba con contundencia a nuestras preguntas de por qué no quería recibirlos. Cuando le mostramos el interior de los libros y leimos juntos los cuentos, se convenció que podía llevarlos consigo.
Averiguado un poco más sobre el asunto, nos dimos con la ingrata noticia que algunas iglesias evangélicas prohíben la lectura de textos que tengan que ver con culebritas…
¿Cómo es posible, pensamos, relacionar a la propia naturaleza con la maldad y con el pecado?, ¿qué tipo de ignorancia insta a rechazar a la tierra y a lo que vive en ella?... ¿y hasta qué grados puede llegar la manipulación de las conciencias cuando el adoctrinamiento está ligado a condicionamientos económicos?

¿Sepultar la luz?

Creciendo, también se lactan cuentos y cantos.
En todos estos años, las notas de esta canción nos han animado en el camino.
Siempre será poca la gratitud que tengamos para con el cantautor Juan Antonio Espinosa, creador de “No se puede sepultar la luz”, entre muchos otros temas:


No se puede sepultar la luz,
no se puede sepultar la vida,
no se puede sepultar a un pueblo
que busca la libertad.
Como estrellas siempre brillarán,
porque aún muertos seguirán viviendo,
porque el pueblo nace cada día,
caminante de la verdad.

Cantarán por los caminos
y su voz resonará:
a lo largo de toda la historia,
como un eco que se siempre se oirá;
a lo largo de toda la historia,
desafío que no acabará.


No podrán amordazar su voz,
porque es fuerte el grito de los hombres
que se unen como un arco iris
en abrazo de mar a mar.
Y si no, las piedras gritarán
la invencible causa de los pobres,
la esperanza de una tierra justa,
que amanece con ansiedad.

No es posible detener el sol,
no es posible controlar el viento,
no es posible aprisionar al río,
torrente del ancho mar.
Porque el viento sopla aquí y allá,
porque el fuego quema las montañas,
porque el río arrasa las quebradas,
camino de un más allá.