septiembre 30, 2010

Vídeo desde nuestra Red

En abril de este año tuvimos la grata visita de nuestro amigo Pier Paolo Giarolo, documentalista italiano a quien la Asamblea General de nuestra Red había aprobado la solicitud de hacer un vídeo sobre nuestros andares.
En una carta previa a su llegada nos había dicho: “Estoy muy interesado en conocer la realidad de las Bibliotecas Rurales y quisiera hacer un documental contando sobre su camino, del movimiento de un libro y las personas que leen. Así se podría también mostrar algo del Perú de hoy”.
Estando entre nosotros recorrió varias de las comunidades cajamarquinas para conocer algunas de las bibliotecas rurales, registrando información, compartiendo conversaciones con las familias de nuestros bibliotecarios, pero sobre todo caminando fuerte para alcanzar su objetivo.
Pier Paolo también nos decía: “Las palabras que leí en el blog, de los campesinos y su modo de vivir, su sencillez y su riqueza, de los voluntarios y su decisión, trasmiten una gran fuerza interior”.
A fines de este mes de agosto, durante la Asamblea General de Bibliotecas Rurales, pudimos ver y evaluar entre todos el primer avance sobre el documental que Pier Paolo viene trabajando.
Este avance está basado en una entrevista realizada a nuestro compañero Alfredo Mires y podemos apreciar tanto el profesionalismo como la dilección con que Pier Paolo ha trabajado.
Cabe mencionar que ver este primer avance ha sido muy motivador para la Asamblea, pues nos permitió reconocer que estos casi “Cuarenta años con los libros en la Tierra” forman ya parte de una historia que quisiéramos contar, compartir y acompañar. Este vídeo se puede ver en:
http://www.vimeo.com/15828238
Hay también una versión con subtítulos en italiano y, en el transcurso de estos días, saldrá otra subtitulada en francés.
Gracias, Pier Paolo, por este enorme esfuerzo.

El gusto de trabajar en minga

Minka o minga se le llama desde antiguamente al trabajo comunitario, voluntario.
A mediados de setiembre, cuando salimos a la zona de Bambamarca, tuvimos la suerte de poder visitar a la familia de nuestro Coordinador General, Javier Huamán Lara. Estaban construyendo una casa en Ñun-ñun, muy arriba en la jalca, para el tiempo cuando se muden, para tener más pastos que dar a sus vaquitas.
Cuando llegué, justo estaban almorzando y grande fue la alegría de encontrarnos con todos los familiares y amigos. Estábamos comiendo en la pampa, porque la casa recién se está levantando; también cocinaban al aire libre y los mingueros (voluntarios comunales) pasaban las noches bajo un techito provisional.
Al terminar nuestro almuerzo, todos se metieron otra vez a trabajar: unos mojaban la tierra para el tapial, otros cortaban paja, otros acarreaban piedras y los demás cargaban la tierra mojada para meterla dentro de la tapialera. Mientras algunos golpeaban la tierra y arreglaban los filos del tapial, las mujeres lavaban los platos, arreglaban su cocina y luego echaban una mano en lo que podían.
Aunque son trabajos duros, todo parecía alegría, fiesta.
Unos días antes había estado en la ciudad de Bambamarca donde se habían reunido ‘Juanitos’, padres y madres de cinco coordinadores de nuestro Programa Comunitario. Conversábamos, nos acordamos de cómo era antes con las siembras, la limpieza y las costumbres y se notaba clarito como estábamos aprendiendo unos de otros. Todos contribuían a hacer un TODO.
Doña Auristela sabía qué remedios dar a los muchachos cuando están mal del estómago; doña María sabía cómo hacer que las papas crezcan mejor; doña Consuelo conocía ejercicios para que los niños caminen más rápido; y luego compartimos la cancha –el maíz tostado– que doña Julia había traído.
Eso también es minga, fiesta y alegría. Sabiduría compartida, avanzar juntos.
Y es así como nos gusta trabajar.
Rita Mocker, Programa Comunitario de la Red de Bibliotecas Rurales

septiembre 28, 2010

Continuar y crecer

Hace un tiempo recibimos una carta de nuestra querida amiga Amparito Castañeda, de la provincia cajamarquina de San Marcos. Aunque era una comunicación más bien personal, hemos pedido su autorización para poder compartir esta generosidad:

Sí pues, "la pobreza es más llevadera si se ve algo verde".

Ahora que estoy compartiendo más con la gente del campo, me doy cuenta mejor de con cuántas carencias vive la gente, que no tienen más opciones de trabajo que su chacra y sus animales; ni más oportunidades de estudio que la escuela o el colegio al que tienen que caminar durante horas y casi corriendo…

Los proyectos que se desarrollan en sus territorios son muy puntuales: interesa sólo la asistencia para la firma y la foto, que ejecuten la siembra aparentemente alternativa o cumplan con los trabajos que tienen previstos según sus actividades y cronogramas. Y nada más.

No quiero caer nunca en esa indiferencia. Estoy convencida que el compromiso debe ser mayor.

Caminando un día, pensaba que los jóvenes no se irían de su caserío si pudieran continuar estudiando en su propia comunidad. Y luego trabajar allí mismo… ¿por eso será que Alfredo ha pensado en aquello de una Universidad Campesina?

Es que es preocupante: la gente joven que logró algún nivel académico, se va. O los que físicamente pueden responder en los trabajos, emigran. Sólo quedan los viejitos y los niños en edad escolar. ¿Quiénes trabajarán en las mingas comunales?, ¿quiénes darán continuidad a la cultura campesina?, ¿quién valora su entorno y se queda?

Por eso las Bibliotecas Rurales no sólo debe continuar, sino crecer. Su trabajo es de hormigas y no es fácil encontrar voluntarios. Pero es posible.

Me gustaría que vinieran alguna vez por Huayanay y le hablaran a la gente del valor de su cultura, de su entorno, y de la importancia de leer, de ser mejores.

Tal vez podemos interesar a alguien para iniciar otras bibliotecas rurales.

Bendiciones y un abrazo para todos

Amparo

La candela

Un hombre le dijo a su mujer:
– Me voy a trabajar solo.
A las doce del día la mujer se fue a dalo su comida.
Asomó por una fila y vio hartotes peones y dijo:
– ¡Qué va a alcanzar mi comida! Me dijo que iba a trabajar solo y tiene hartos peones. Les dará de comer a cucharitas.
Después asomó por otra fila y vio que estaba solito.
Así preguntó:
– ¿Y en dónde están los peones? Yo te he visto de la otra fila con hartos peones.
– ¿Quién me va a ayudar? Yo solito trabajo.
Se fue dándole de comer. Asomó por la otra fila y vuelta vio lo mismo, los peones hartos.
– ¿En dónde habrán estado los peones? –decía.
En la tarde llegó su hombre y le preguntó en dónde han estado los peones.
– Nadie ha habido. Solito trabajo.
Después, un día, se sentaron en su casa los dos, y la señora se puso a despiojarlo. Él se recostó en su mishacay.
Como estaba muy sucio, la mujer agarró una taza de agua y lo lavó la cara. El hombre se asustó y se fue diciendo:
– ¡Chisssschisss, hoy sí, me hallarás en fósforos, en acero y en piedras!
La mujer decía:
– ¿Qué pue lo hice a mi marido?
Se quedó llorando.
Desde ahí, cuando se chancan las piedras, los fósforos o el fierro, siempre sale candela.
Contado por Luciano Huacchama, de Huayllapampa.
Recogido por Sigifredo Fernández Sangay, de Pariamarca.

septiembre 27, 2010

¡Nuestro blog en francés!

Con franco ánimo compartimos con ustedes el lanzamiento de nuestro blog en francés:
http://redbibliotecasfrances.blogspot.com/
Esta versión traducida es posible gracias a la iniciativa coordinada de nuestra amiga Maryse Tétreault, politóloga y comunicadora canadiense.
Maryse es compañera de la Red, conoce directamente nuestras comunidades, ha caminado estos rumbos y acompaña nuestro proceso desde hace varios años.
Ella ha realizado una investigación intensiva sobre los procesos de representación, definición y apropiación de la política, en sus estudios por la Universidad de Québec.
Tener esta herramienta, esta plataforma informativa del blog –y ahora en otra lengua– significa afianzar el proceso de compartir este camino, este sueño, estos andares.
Nosotros estamos reconocidos por esta nueva posibilidad.
A principios del siglo XVII, el cronista andino Juan de Santa Cruz Pachacuti recogió un antiguo canto de los abuelos que decía:
Dame compañía,
pero ante todo
ayúdame en mi grito
con todo el vigor de tu acento.
Hemos estado recordando también uno de los emblemáticos versos del poeta César Vallejo:
¡Voluntarios del sur, del norte, del oriente
y tú, el occidental, cerrando el canto fúnebre del alba!
¡Soldado conocido, cuyo nombre
desfila en el sonido de un abrazo!
¡Combatiente que la tierra criara,
armándote de polvo,
calzándote de imanes positivos,
vigentes tus creencias personales…
andándote tu idioma por los hombros
y el alma coronada de guijarros!
¡Bienvenidos a esta minga de lectura los amigos de habla francesa!
Y gracias, Maryse, por este genial esfuerzo.

septiembre 17, 2010

Nueva biblioteca en Alimarca

Alimarca es una comunidad que pertenece al distrito de José Sabogal en la Provincia de San Marcos.
El 15 de julio pasado, nuestro compañero Antonio Vílchez inauguró es esta comunidad una nueva biblioteca, en cuya asamblea comunal fue nombrado bibliotecario rural don Antonio Gonzales Chuán.
Para nosotros cada biblioteca creada significa mucho más que llevar libros: significa una nueva oportunidad para seguir creciendo como familia y fortalecer nuestros vínculos con la vida, con la tierra y con nuestra cultura.
Saludamos los esfuerzos y el buen ánimo de esta nueva biblioteca, de don Antonio y de toda la familia bibliotecaria en Alimarca.

septiembre 16, 2010

¡Pedaleo solidario!

Esta carta llena de aliento recibimos de nuestro amigo Jack Porteous, de Inglaterra:

“Mi amigo Mauricio y yo fuimos en bicicleta a Liverpool y regresamos por Bristol: esa vuelta fue hecha para apoyar el fondo bibliográfico de la Red de Bibliotecas Rurales.

Nos pusimos en marcha el 7 de julio y regresamos el 18. Hicimos en bicicleta cerca de 600 millas en total. Llevamos todo en nuestras bicicletas, acampamos y nos quedamos en el camino.

Lo hicimos porque pensábamos que íbamos a disfrutar de esta vuelta, pero entonces consideramos que también podía hacerse algo para recaudar algún apoyo solidario.

Creo que el trabajo de las Bibliotecas Rurales es muy importante, porque da a las personas la oportunidad de aprender a leer. La lectura es una habilidad muy buena para aprender y creo que todos deberían tener esa oportunidad.

También lo hice en nombre de mi tía Sara. Ella murió hace algunos años por una enfermedad que le agobió mucho tiempo. Ella fue bibliotecaria y me transmitió –a mí y a toda la familia– el valor de libros.

Queríamos compartir este amor por los libros con otras personas que no tienen la suerte de tenerlos.

Aquí les enviamos algunas fotos de nosotros en el viaje. Y una foto de lo lejos que hicimos en bicicleta”.

Un abrazo grande, Jack y Mauricio, en nombre de todas las comunidades y de todos nuestros caminos.

El canje de libros en la Red

Cuando pensamos en bibliotecas, generalmente nos imaginamos estantes llenos de libros. En Bibliotecas Rurales sabemos que esa no es la realidad en el campo. Podemos visitar varias bibliotecas sin encontrar un solo libro… ¡y menos aún estantes!
Sucede que la Red de Bibliotecas Rurales funciona sobre la base del canje – acorde con el intercambio ancestral de semillas y productos agrícolas–. Es en cierta manera el corazón de nuestro movimiento y de nuestras actividades. Se canjean –o intercambian– libros entre diferentes comunidades y también con nuestra oficina central en Cajamarca. De esta manera, un solo libro puede llegar a miles de manos y servir de documento de aprendizaje a muchísimos comuneros.
Este fin de agosto, durante nuestra Asamblea General, tuvimos otra vez la oportunidad de canjear libros. Los compañeros del campo habían traído casi 1000 libros desde sus comunidades. Para recoger semejante cantidad habían caminado por horas y horas, alforja al hombro, solitos.
Ahora, el reto es aún más grande: Como no sólo habíamos hecho canje sino también implementación –que significa un aumento de libros por biblioteca– son casi 2000 libros los que han debido ser llevados a las diferentes bibliotecas de nuestra Red.
Agradecemos a nuestros coordinadores por su valiosa labor voluntaria, por su compromiso con las comunidades y con los lectores, por su solidaridad con estos pueblos nuestros. Y a todos los voluntarios y voluntarias que nos apoyaron con las tareas del canje durante nuestra Asamblea. Gracias, de veras.

septiembre 06, 2010

¡Asamblea general!

¡Ya llegó don Sergio Díaz!, madrugó para ayudarnos con algunos arreglitos en el local. También don Javier Huamán, nuestro Coordinador General, para ultimar los detalles de la Asamblea y recibir a los demás compañeros.
Aquí está don César Eladio; ya llegaron Jovi y Oswaldo (han debido caminar un día y viajar otro para llegar aquí), de 16 y 14 años, hijos de nuestro compañero Leodán Montenegro y sus sucesores en el sector de Pion…
Así van llegando uno tras otros los coordinadores, todos animados y expectantes por encontrarnos de nuevo y conversar de los temas que trataremos en la Asamblea, siempre unidos, aprendiendo también en minga, como dice Alfredo.
Y empieza la fiesta:
Los abrazos, los saludos y el preguntar por las familias.
Llegan los aportes para la olla común: la ñuñita que trajo doña Clara, las papitas de don Oscar, el maicito de don Antonio…
El bullicio a la hora de los canjes de los libros ya leídos o dañaditos por el uso permanente; los nuevos libros recién impresos que vuelven al campo donde nacieron…
Las reuniones donde todos nos enteramos de la situación de las comunidades y del andar de las bibliotecas, donde nos contamos las penas y alegrías acumuladas en los meses sin vernos.
Los momentos de capacitación en grupo, las lecturas, las conversas, la celebración para agradecer a la tierra, a las montañas y a los difuntos, los debates fuertes y las decisiones para ver cómo seguir caminando…
Todo esto y mucho más son nuestras Asambleas.
El encuentro que sostuvimos en nuestro local central los días 27, 28 y 29 de agosto, ha sido posible gracias al apoyo de algunos amigos de la Red quienes se preocupan por ayudarnos a cumplir con esta necesidad de reunirnos cada cierto tiempo para evaluar nuestro trabajo, capacitarnos en equipo y trazarnos nuevas metas. Una necesidad que es muy difícil de lograr debido a las dificultades económicas que se nos presentan –en la medida que nos auto sostenemos–, pero que no impiden mantener la convicción de volver a abrazarnos.
¡Gracias entonces a quienes han hecho posible este nuevo encuentro!

Shidín

En el mes de agosto tuvimos la oportunidad de visitar a nuestro coordinador Marcial Rumay, en la comunidad de Shidín. Para llegar a su casa hay que caminar un poco más de una hora desde la capital distrital de Jesús, en Cajamarca, cuesta arriba.
Reiteradas veces don Marcial nos había informado sobre las dificultades que él está enfrentando –como coordinador y bibliotecario– por la baja de lectores debido a la presencia de “internet”.
Para nosotros, viéndolo de lejos, eso formaba parte del proceso de la electrificación rural y, para decir la verdad, no lo habíamos tenido muy en cuenta. Incluso comentábamos que ahora también debía haber luz eléctrica en Shidín… Pensábamos, entonces, que los escolares iban a algunas cabinas de internet para hacer trabajos para el colegio o jugar un rato en estas máquinas que tanto llaman la atención.
Pero durante nuestra caminata, don Marcial nos pudo explicar mejor qué es lo que está sucediendo en su comunidad.
Arriba, en el mismo Shidín, alguien ha logrado conseguir placas solares y computadoras. Al parecer, éstas eran parte de un proyecto para todo el caserío, pero han terminado quedando para uso particular. Los jóvenes usan ahora esas computadoras en alquiler para ver películas que compran en el mercado pirata de DVDs. Muy pocos entonces quieren seguir leyendo: Rambo, Shwarzenegger, Jean Claude van Damme y Jackie Chan sí que golpean fuerte.
Esto significa que Marcial –como todos nosotros– tiene que duplicar esfuerzos para animar a la lectura en su comunidad, no para competir contra la alienación, sino para consolidar el camino liberador y crítico de la lectura.
Ya verán Rambo y esos otros gallos quién es don Marcial Rumay…

septiembre 03, 2010

Otro miembro de la Red

No descansa ni cuando se detiene. Está tan adaptado a vivir en vuelo que sus diminutas patitas apenas le permiten caminar. Así, hasta los mínimos cambios de posición le demandan un momento de vuelo.
Vive con un corazón sobredimensionado: tiene 28.5 por cada mil de su propio peso, en comparación, por ejemplo, con una paloma, cuyo corazón pesa 9 por mil de su propio peso.
Alguien se preguntaba: “¿Cuánto éxito tendrá un corredor profesional que alcance una velocidad de 150 km por hora? ¡Para lograr eso tendría que haber desarrollado en sus piernas una fuerza de propulsión de 40 PS (caballos de fuerza)!”.
Más de 40 flores puede visitar este hermano nuestro en un minuto con su vuelo veloz. Cuando se para en el aire para sacar néctar e insectos de las flores, puede dar cerca de 100 aletazos por segundo. ¡Y cuando está enamorando logra hasta 200 aletazos por segundo!
En el Perú se le conoce con el nombre quinde (del quechua qenti); hummingbird en inglés; luli, luri, lorenzo, miski ch’amo y chhiruchhiru en aymara; picaflor, chupaflor, zumbador, tentenelaire, gorrión, chupamirto o colibrí en español; huitzitzil en náhuatl, etc, etc.
“Cholito” vive aquí, en los jardines de nuestra sede central, y hace sus tareas día a día, desde antes que empiece a clarear hasta después que el sol ya se ha despedido.

Quemazones

Desde muy antiguamente, nuestros mayores tomaban en cuenta el “Rupa tiempo” (El Tiempo del Fuego o el Tiempo de Quemar), el “Rupa Wichay Jalcata” (El Tiempo del Fuego en las Alturas), que se daba en el mes de agosto para llamar a las lluvias, espantar a las heladas o invocar a las nubes que bajen la mirada y se compadezcan de los campos secos para empezar a llover.
Se hacían fuegos focalizados en los amplios espacios de los páramos, donde no pudiera afectarse a nadie.
Pero en muchos lugares se ha ido distorsionando el sentido de este ritual, porque ahora se quema en cualquier lugar y sin ninguna consideración, afectando chacras y espacios en riesgo.
Jóvenes de la ciudad, incluso, van a los cerros de la zona quichua llevando neumáticos para comenzar los incendios.
Nos toca también la tarea de ir hablando en nuestras comunidades sobre estos problemas e ir viendo juntos cómo podemos resolverlos.

Apu Yanahuanga

Camino de Jadibamba –arriba en la jalca– puede verse el lado noreste del Apu Yanahuanga, la imponente cima de esta montaña brava, tan presente en las mesas de los maestros curanderos y en los rituales para cuidar a la tierra.
El Apu Yanahuanga (“El Gran Ánimo petrificado en negro”) no permite que se acerquen tanto a sus linderos: el viento arremete, se enfangan sus laderas, se tupe la niebla, se enredan los caminos… Pero con cuanta generosidad entrega sus hierbas medicinales, sus remedios grandes, cuando el corazón entra en paz y agradeciendo.
¿Cómo será? Ahora el Yanahuanga está bajo la amenaza de depredación por parte de las empresas mineras.
Incapaces de comprender la antiquísima dimensión de la tierra como algo sagrado, el afán de destruir no contempla el delicado valor vital de espacios como éste. Y menos aún los esenciales vínculos que perviven entre la tierra y los pueblos.